Pourquoi ne faut-il pas utiliser de l’eau bouillante pour tous les thés verts ?

¿Por qué no se debe usar agua hirviendo para todos los tés verdes?

El té verde requiere especial atención a la temperatura del agua, ya que su estructura es más delicada que la de otros tés. Al no estar oxidado, conserva una alta concentración de compuestos vegetales sensibles al calor.

El uso de agua hirviendo tiende a extraer ciertos elementos demasiado rápido, especialmente aquellos responsables del amargor y la astringencia. El resultado suele ser desequilibrado: un sabor inicial más áspero que puede enmascarar los aromas más delicados del té, como sus notas vegetales, yodadas o umami.

Bajar la temperatura permite una extracción más gradual y precisa. El té entonces expresa mayor dulzura y complejidad, sin que predomine el amargor.

Sin embargo, existen algunas excepciones interesantes. Para tés como el genmaicha o el hojicha, donde se buscan notas tostadas y un aroma intenso, el agua caliente es ideal. El calor permite que los aromas se liberen rápidamente y se perciban con mayor intensidad. En este caso, no es necesario prolongar el tiempo de infusión: una breve infusión es suficiente para obtener un resultado equilibrado, aromático y agradable al paladar.

Cada té verde tiene su temperatura ideal, pero en general, evitar el agua hirviendo es una forma sencilla de respetar la delicadeza de las hojas y revelar su verdadero carácter.

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